Piratas, corsarios y científicos de paso por Manzanillo
El primer navío español que recorrió las costas de Colima y visitó la hermosa bahía en viaje de estricto reconocimiento, fue el bergantín “Espíritu Santo”, del grupo de tres barcos fabricados por orden de Hernán Cortés y comandados por Alvaro de Saavedra Cerón, primo de Don Hernando, que desde mediados de 1527 hallábanse surtos en el puerto de Zacatula., Michoacán listos para emprender largo viaje a las islas Maluco o Molucas en demanda, principalmente, de la armada de Frey García de Loaysa, que desde la Coruña a 14 de julio de 1525 había zarpado para el Maluco buscando descubrir el camino para las islas de la Especiería, y por no tenerse noticias de dicha armada en Castilla, ni de la de Sebastián Caboto, el rey de España ordenó a Cortés tratase ahincadamente de buscarlas hasta dar con su paradero.
El bergantín explorador de la costa colimense, que iba probablemente al mando del Capitán Pedro de Fuentes, salió de la barra de Zacatula el domingo 14 de julio de 1527 en dirección al oeste, y tras recorrer la costa del hoy estado de Michoacán, donde se reconoció el Cabo Motín, “.....que es la tierra de guerra....” pasaron al litoral colimote descubriendo dentro de una hermosa bahía un puerto al que nombraron de Santiago, por haber llegado a él la víspera de Santo Santiago, es decir, el 24 de julio de 1527. Por tratarse de la primera descripción de este importante accidente geográfico, históricamente confirmada, cabe transcribir aquí parte de la relación que contrayéndose al descubrimiento del puerto colimense, dice así:
“.....y la bahía de este dicho puerto es muy fondable, e no fallamos fondo ninguno, y está este puerto en diez y nueve grados y tres tercios de altura, y por toda esta costa ay montañas muy altas, y le pusimos a este dicho puerto de SANTIAGO, porque entramos en él víspera de Santiago, y toda esta costa está poblada de indios, y nos daban agua y gallinas y de lo que tenían, y es muy buena gente....”.
Este documento se llama “Relación de la Navegación que hizo el bergantín que salió de Sacatula”, y se encuentra en el Archivo General de Indias, en Sevilla, España. Fue publicada en el volumen “Colección de documentos inéditos”, en el tomo XIV que preparó el acucioso investigador norteamericano Donald Brand, en Austin, Texas, en los Estados Unidos, en 1957.
Más tarde, visitaron en ese tiempo numerosas embarcaciones, de distintas clases: descubridoras, piratas, comerciales y científicas. Enumeramos algunas de ellas:
El 30 de mayo de 1532, zarparon de Acapulco los barcos San Miguel y San Marcos, al mando de Diego Hurtado de Mendoza y del piloto Melchor Fernández. Esta armada descubriría las Islas Marías, y en su búsqueda llegaron de paso al puerto de Aguatán, o Navidad, en la provincia de Colima, donde se aprovisionaron de carne, fruta y agua. su fin sería trágico al perecer casi todos los tripulantes, incluido Hurtado de Mendoza, a manos de los indios de Jalisco y Sonora.
En 1533, al no tenerse noticias sobre el paradero de las naves de Hurtado de Mendoza, y para dar auxilio a este si aun era vivo, envió Don Hernán Cortés una nueva expedición por las costas del Pacífico. Del puerto de Santiago del Mar del Sur, costas de Tehuantepec, donde Cortés en persona vigilaba el trabajo de los astilleros, el 30 de octubre de ese año salió dicha expedición que constaba de dos navíos comandados por Diego Becerra de Mendoza. En la capitana, La Concepción, iban Becerra de Mendoza y su piloto mayor, Fortún Ximénez, llevando consigo tres frailes franciscanos; y en el San Lázaro, el Capitán Hernando de Grijalva, y el piloto Martín de Acosta. Le Concepción acabaría también trágicamente, primero amotinados sus tripulantes en contra de Becerra, a quien mataron, luego desembarcando los frailes en Michoacán, más tarde muriendo la mayoría de los sobrevivientes a manos de los indios de Baja California, y cayendo finalmente la nave en manos de Nuño de Gizmán, enemigo mortal d Cortés, al zozobrar en las playas de Matanchel, en Nueva Galicia.
El segundo barco, El San Lázaro, descubriría las Islas Revillagigedo, bautizando a la que hoy se llama del Socorro, como Isla de Santo Tomás.
En 1536, Don Hernán Cortés, personalmente, y al mando de la armada con que fue a rescatar los barcos de Diego Becerra, tocó el puerto de Aguatán, en Colima, donde se avitualló con lo necesario para continuar su viaje hacia Tehuantepec.
En julio de 1839, Francisco de Ulloa, al mando de los barcos Santa Águeda, Santo Tomás y La Trinidad, pasó por el puerto de Santiago de Buena Esperanza, a donde llegó a avituallarse, en su largo viaje de reconocimiento de la costa noroccidental de la Nueva España, hasta el Golfo de California o Mar Bermejo.
Tras estas navegaciones preliminarse, que tocaron los puertos de Colima, siguieron muchas otras que les señalaron principalmente como lugares de escala, abrigo, escondrijo, y muy honrosamente como parajes de aprovisionamiento de víveres, leña y aguada, por lo cual durante varios siglos de visita fue caso obligada para quienes navegaban “a longo” de las costas occidentales de la Nueva España. Algunas de ellas son:
1540. Hernando de Alarcón, viajando desde Acapulco a las Californias en las naves San Pedro y Santa Catalina, toca el puerto de Santiago, en el mes de mayo, y a su regreso ocurrido entre octubre y noviembre del mismo año, vuelve a anclar en dicho paraje.
1540. Pedro de Alvarado, con una flota formada de nueve navíos de alto bordo, una galera y una fusta, trayendo entre sus capitanes a Juan Rodríguez Cabrillo, Andrés de Urdaneta y Juan Fernández Ladrillero, en su recorrido del puerto de Iztapa, (Guatemala), a Xalisco, preparando su frustrada expedición a las Islas del Poniente, toca los puertos colimenses de San Buenaventura (Santiago) y Navidad, en el mes de octubre, anclando en este último puerto los once barcos de su flota.
1552. El Licenciado Lorenzo Lebrón de Quiñónez, visitador de la Nueva España, visita los puertos colimenses de la Navidad y Santiago. De este último dice lo siguiente en su famosa Relación Breve y Sumaria: “...está a nueve leguas de la Navidad y este puerto no se sigue por ser desabrigado y al sur....”.
1560. Juan Fernández Ladrillero, Baltasar Rodríguez y Andrés Toscano, vecinos de la Villa de Colima, inician la pesquería de perlas, “ostiales”, y peces marinos en aguas del puerto de San Juan de Salagua, y se generaliza en la Nueva España el nombre de Salagua como propio de este puerto de Colima.
1563-1564. Toda la zona o comarca cercana a los puertos de Navidad y Salagua (Colima, Autlán, Ameca, Zapotlán, Amula, Tuspa, Tamazula, Guadalajara, Pueblos de Avalos, etc.) vive intensamente bajo la influencia de actividades conectadas con la construcción de navíos para el viaje a las Filipinas. Según informaciones fidedignas levantadas en la Villa de Colima, en el año de 1612, en los pueblos de Tecuxuacan y Marabasco pertenecientes a Colima, fabricáronse varias piezas de una de las carabelas que llevó Legaspi a las Islas del Poniente, armándose dicho barco en el puerto de Salagua.
1569. Las naves Los Reyes y Todos los Santos, comandadas por Alvaro de Mendaña, que saliera del Callao (Perú), en 1567, a explorar la Mar del Sur, tras descubrir las Islas Salomón, cruzan el Pacífico hasta California, desde donde costeando el continente regresan a Perú, tocando en su recorrido el puerto de Salagua. Las naves del famoso Álvaro Mendaña de Neira anclaron en Salagua el 22 de enero de 1569, durando surtas en dicho puerto hasta el 2 de marzo de dicho año, dejando como tesoro para Colima la semilla de la palma de cocos, cuyo cultivo e industria influyeron desde entonces prominentemente en la agricultura y economía colimenses.
1579. Sir Francis Drake, notable en la historia de la piratería inglesa, tras cruzar el Estrecho de Magallanes en su legendario navío el Golden Hind, navegando por el Pacífico hacia el norte, haciendo sus acostumbradas depredaciones y herejías, visitó el puerto de Salagua en el mes de mayo.
1584. Francisco Gali, que del puerto de Acapulco salió para las Filipinas y Macao en el mes de marzo de 1582, a su retorno ocurrido en el otoño de 1584, costeó el litoral colimense visitando Salagua.
1587. Thomas Cavendish, famoso pirata “luterano”, hereje y sacrílego, a las órdenes de Inglaterra, que con dos naos a su mando merodeó por las costas del Mar del Sur quemando varios astilleros de los puertos de la Nueva España y capturó la nao Santa Ana o galeón de Manila, cerca de Cabo San Lucas; durante el mes de agosto escogió el puerto de Salagua como escondrijo, causando con ello gran sobresalto e inquietud en todos los habitantes de las costas de Colima, Michoacán y Xalisco. La nao capitana llamábase “Desire”. Según declaraciones de españoles vecinos de Colima y Jalisco que vieron el “Desire” en tal ocasión dicen que era un navío de más de trescientas toneladas “.... y que las armas que venían en el navío del General eran dos leones y dos flores de lis, y cinco palos atravesados, y el Mundo en la mano....”.
1596. Sebastián Vizcaíno, comisionado por la Compañía Pescadora de Perlas y colonizadora de Las Californias, arma una expedición que saliendo de Acapulco en junio con tres navíos detúvose en Salagua a recoger un contingente de soldados y aventureros que, desde México, iban a embarcar en dicho puerto. Algunos de estos soldados venían al mando del Capitán Fernando de Gálvez de Barrionuevo, a si paso por Colima desertaron de la contratación y se avecindaron en la villa colimense.
1600. Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, virrey de la Nueva España, envió al alcalde mayor de Colima una carta con la recomendación siguiente: “...guardareis esta carta y tendréis a buen recabdo hasta dársela a Don Juan de Velasco, General de la Armada del Perú; y si acertara a pasar por ay, ventrais en un barco hasta dársela en sus propias manos , y dello tomareis recibo...” La armada del Perú, que desde el Callao hasta las Californias patrullaba las costas del Mar del Sur en guarda del Galeón de Filipinas, recibía siempre socorro oportuno y avituallamiento por parte de los colimenses, a su paso por Salagua. En esta ocasión (1600) don Juan de Velasco murió en altamar, haciéndose cargo como General de la Armada el Almirante Hernando de Lugones, a quien se le hizo entrega de la carta del Virrey y se le atendió como de costumbre.
1602. Sebastián Vizcaíno, comisionado nuevamente por la Compañía pesquera de las Californias, arma nueva flota de tres barcos llamados San Diego, Santo Tomás y Tres Reyes, la cual en mayo 5 zarpó de Acapulco hacia las Californias. En esta expedición fructífera para la geografía colimense, acompañó a Vizcaíno el cosmógrafo mayor Jerónimo Martín Palacios, el cual fue fijando magistralmente el derrotero desde Acapulco al Cabo Mendocino.
Pedro Fernández de Quiroz, habiendo salido del Callao, Perú, en dos navíos en 1605, después de explorar las Nuevas Hébridas cruzó el Pacífico en la capitana San Pedro hasta las costas de California, siguiendo de allí como lo hiciera Alvaro de Mendaña en 1569 hasta Perú a lo largo de las costas occidentales de las Américas. Varios soldados de Fernández de Quiroz que en diciembre llegaron a Salagua como náufragos, pasáronse a la villa de Colima, donde al considerarlos forasteros indeseables, el alcalde ordinario Diego Mejía de la Torre dictó auto sentenciándolos a 48 horas para abandonar la provincia colimense, por lo cual uno de los marinos llamado Luis Belmonte pidió no los tratasen como facinerosos, pues eran “...soldados entretenidos de la Armada que fue al nuevo descubrimiento por orden de su Majestad, de las tierras incógnitas de la parte del austro, del cargo de Fernández de Quiroz, capitán y cabo de la dicha armada, que venimos pocos días ha, derrotados y tomamos puerto en esta provincia y quedamos en tierra por enfermedades y otras causas legítimas.....”, visto lo cual el alcalde ordinario les prorrogó el plazo hasta “después de la pascua de los reyes del año que viene de mil e seiscientos y siete”.
1615. El pirata holandés Jorge Siplberg (Dutch Admiral Joris van Speilbergen), que con seis navíos en corso merodeaba por el Mar del Sur en busca del galeón de Filipinas, habiendo apresado el 26 de octubre frente a las costas de Zacatula un barco cargado de perlas y pescado, de la Compañía pesquera de Tomás Cardona, que de las Californias volvía al puerto de Acapulco, hizo un desembarco en Salagua el día 11 de noviembre en demanda de bastimentos, agua y leña. Como las autoridades de la Nueva España temieran mayores daños del pirata enemigo, una bien organizada defensa de Salagua comandada por el General Sebastián Vizcaíno logró evitar que Spilberg consumara su propósito, trabándose entre piratas y soldados un violento y nutrido tiroteo en el que hubo muertos de ambos bandos, huyendo los de Spilberg a sus barcos, sorprendidos ciertamente ante la resolución y eficacia de los defensores de Salagua. Los cuerpos de los muertos en esta acción fueron sepultados en el pueblo de Salagua.
1624-1625. Toda la costa colimense hasta la villa de Colima se inquieta y atemoriza ante la amenaza de la gran flota “Nassau” que comandada por los piratas Shapenham y Verschoor habían saqueado el puerto de Acapulco y merodeaban por el litoral colimense en busca de la nao de Filipinas.
1685. Durante los meses de noviembre y diciembre de este años, William Dampier (bucanero, naturalista, navegante y escritor inglés), que en unión de otros famosos piratas de diferentes nacionalidades recorría las costas de la Nueva España navegando por el Mar del Sur en acecho del galeón de Filipinas, amenazó peligrosamente toda la zona colimense haciendo varios desembarcos tratando de localizar la villa de Colima, afortunadamente sin hallarla, salvándose así Colima de sufrir un ataque directo de los piratas que de seguro habríanla incendiado y robado como era costumbre.
1700. Por este años iníciase el cambio en la designación del puerto de Salagua, de “Salagua Santiago”, como era costumbre, a Salagua –Manzanillo, adquiriéndose poco a poco preeminencia el segundo término sobre el primero hasta quedar, ya a principios del siglo XIX sólo Manzanillo como denominador general de la gran bahía colimense.
De 1700 en adelante se caracteriza la vida del puerto de Salagua por un abandono casi completo, despertando de cuando en vez su letargo ante la presencia del Galeón de Manila, a su paso para Acapulco, o la visita de una que otra “vela” amiga o enemiga, que no constituía ciertamente un motivo de actividad portuaria, comercial o militar de importancia. De estos años hasta la Independencia de México son dignas de mencionarse las visitas de Dampier (1704), que nuevamente incursionó por el Mar del Sur amenazando la nao de Filipinas; Edward Cookw, Rogers y Courtney, piratas ingleses (1709), George Shelvocke, pirata inglés (1721); George Anson (Lord Anson) y Richard Norris, piratas ingleses (1742).
En 1749 los tripulantes de un navío holandés que recorría la costa de Colima, hicieron un desembarco en las salinas del Guayabal, siendo aprehendidos el teniente, el capellán y el escribano de ese barco por la guarnición española de las costas colimenses, remitiéndolos a México.
El célebre navegante Alejandro Malaspina en las corbetas Descubierta y Atrevida, viajando alrededor del mundo visitó Salagua en 1791.
Sir Basil Hall, ilustre marino inglés, visitó el puerto de Salagua, probablemente en misión política, en el año de 1822.
Al finalizar el coloniaje, los políticos locales comenzaron a gestionar en la capital de la naciente República, los trabajos necesarios para rehabilitar y mejorar las condiciones portuarias de Manzanillo. A partir de 1824 iniciaría, con el traslado del viejo puerto de Salagua al nuevo de Manzanillo, la vida portuaria y con ello se fundaría la ciudad que ahora habitamos.
Previo a ello, algunos connotados científicos e investigadores, visitaron la región. El caso más destacado es el del Coronel Diego de Lasaga, cuyo estudio geográfico, estadístico, político y sociológico es único para el conocimiento del estado y del municipio en aquella época. El texto que escribió, ha servido durante décadas a los estudiosos de la historia local.
Nota: Este texto forma parte del trabajo que sobre los puertos de Colima publicó en 1974 el talentoso historiador colimense Felipe Sevilla del Río.
